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Primer día, Sábado
Santiago - Viveiro
Santiago de Compostela, meta de peregrinos aguarda como una joya; la Plaza del Obradoiro, Platerías, la Catedral... De Santiago a Ferrol, donde nos aguarda el tren para acercarnos a Viveiro. Comida en Santiago de Compostela. Cena y noche en Viveiro.
El primer Ferrol es el Ferrol Viejo. Aquí, donde se extiende un puerto pesquero y deportivo, había un castro marítimo, y de el queda huella en la toponimia urbana. A partir del siglo XI las rutas a Santiago trajeron hasta el puerto a buena parte de los caminantes que procedían de las Islas Británicas y del Norte de Europa, y que llegaban por mar. Era el comienzo del camino inglés. Por eso, en las proximidades del muelle estaba el hospital del Espíritu Santo, hostal para el alojamiento de peregrinos.
En la actualidad, se puede apreciar este pasado marinero en el barrio de pescadores: con trazado medieval, calles estrechas e irregulares y casas de galerías, ocupadas ahora por tiendas de efectos navales, viejos bares y el escaso lumpen que le queda a un puerto ido a menos.
A partir del siglo XVI, las condiciones de la protegida ría ferrolana -costas abruptas y estrechez en la boca- llaman la atención de la Corona española y de otras naciones. El rey Felipe V, el primer Borbón, decide convertir la ciudad en capital del departamento militar del Norte (1726), lugar idóneo para la situación de los astilleros reales. Cuatro años después, sale el primer barco con el nombre de Galicia. A partir de ese momento, Ferrol se convierte en la ciudad más industrial de Galicia, en la vanguardia de la modernidad.
Las medidas para hacer de Ferrol un centro naval y militar de primer orden lo dotaron de un grandioso arsenal y de una impresionante infraestructura de diques, así como de otras instalaciones para la construcción de navíos. En su mayor parte, estas edificaciones del XVIII se siguen usando en la actualidad y pueden contemplarse en el largo paseo que va del muelle hasta la puerta de la Empresa Nacional Bazán, en paralelo al mar.
La construcción del astillero atraerá gran cantidad de mano de obra, que comenzará a vivir en Esteiro, proyecto cuadriculado del primer barrio obrero de Galicia. Quedan algunos vestigios de el, como la muy singular Casa del Patín, convertida en biblioteca, y el antiguo Hospital de la Marina, que se rehabilitó como el actual Campus Universitario de la ciudad.
La construcción militar más importante de Ferrol es, sin duda, el castillo de San Felipe, levantado en la puerta de la ría. Este alarde de arquitectura granítica le debe su primera construcción al monarca Felipe II.
Más información en: http://www.ferrol.es/contenidos.aspx?id=55
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Se encuentra en la franja costera de la provincia de Lugo, a una altitud de 18 m. sobre el nivel del mar, en el fondo de la ría que lleva su nombre. Esta ría junto con las de Ribadeo, Foz y O Vicedo, constituyen la comarca de las Rías Altas del Mar Cantábrico que en contraste con las Rías Bajas del Mar Atlántico ofrecen un paisaje más abrupto con una costa muy recortada, muy buenos abrigos, un gran oleaje y mucha riqueza en pesca, además de espaciosas playas de arena blanca y fina, alguna de las cuales se encuentra todavía en estado semi salvaje de gran belleza.
Vivero es una población de enlace entre la Galicia rural y ubana,[ ]en donde se mantienen arraigadas costumbres y tradiciones. Cruzada por el río Landro, el cual es salvado por tres puentes, uno de ellos para el ferrocarril, mantiene una importante riqueza monumental entre la cual destacan el Castillo del puente, que data del siglo XVI y las murallas. En el barrio de Covas (o Cobas) se encuentra la "playa de Covas", que tiene una longitud de 1.380 m, considerada desde siempre como la playa de Vivero.
Aunque abundantes yacimientos arqueológicos y testimonios históricos hablan a las claras de la importancia que alcanzaron los asentamientos celtas y romanos, no sería hasta los siglos XII y XIII cuando se configure propiamente la villa de Viveiro, tal como la entendemos en la actualidad. El desarrollo económico experimentado en esta época se prolongó a lo largo de los siglos XIV y XV, quedando acreditada su pujanza por el carácter gremial de algunas de sus más antiguas calles -da pilitaria o da zapatería- por ejemplo, que revela el característico perfil social y económico de las mejores poblaciones medievales.
El románico dejó también importantes huellas en las tierras de la ciudad; destacan las iglesias de San Pedro, de Santa María y la antigua conventual de San Francisco. Trazas románicas y ojivales pueden también descubrirse en la iglesia del convento de las dominicas de Valdeflores, en Xunquera. Otro testimonio igualmente caracterizado de la gran herencia medieval de Viveiro es el largo puente sobre el Landro, ampliado con toda grandeza en los siglos XV, XVI y XVIII.
Más información en: http://www.viveiro.es/cast/situacion.asp
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La ciudad de Compostela (Campo de Estrella) nace en el año 813, cuando es descubierto el supuesto sepulcro del Apóstol Santiago.
Santiago de Compostela fue declarada en 1985 Patrimonio Cultural de la Humanidad por la Unesco, al considerar que su belleza urbana y su integridad monumental se añadían a los profundos ecos de su significación espiritual como santuario apostólico y destino del más importante movimiento religioso y cultural de la Edad Media: la peregrinación por el Camino de Santiago.
En ella tiene su sede el gobierno autónomo gallego (Junta de Galicia) y el Parlamento. Destaca por ser un importante núcleo de peregrinación cristiana, tras Jerusalén y Roma, debido a la creencia de que allí se dio sepultura al Apóstol Santiago el Mayor. De especial importancia artística es su Catedral dedicada precisamente al Apóstol Santiago el Mayor. Es también relevante su Universidad, de más de 500 años de historia, la cual concede a la ciudad un agradable ambiente estudiantil, con 30.000 alumnos matriculados cada curso. Además es el fin de la vía originariamente construida por el Imperio Romano del Camino de Santiago, privilegio que otros conceden a Finisterre. En 2007, Santiago de Compostela fue la quinta ciudad menos soleada de España, con 1.958 horas de sol, según se desprende de los datos de los que dispone el Instituto Nacional de Estadística, recogidos en su anuario estadístico.
La Plaza del Obradoiro es el corazón de Santiago de Compostela, su nombre hace alusión al taller de canteros que funcionaba en la plaza durante la construcción de la Catedral. []A ella llegan cada día cientos de peregrinos. En el centro de esta bella plaza se encuentra el kilómetro 0 de todos los caminos a Santiago. Los edificios que la rodean son muestras de diferentes estilos arquitectónicos. Al este, la fachada barroca de la Catedral flanqueada por el Museo a su derecha y el Palacio de Gelmírez a su izquierda.
Al oeste de la plaza, se encuentra el Palacio de Rajoy, levantado por el arzobispo Bartolomé de Rajoy para dar cabida al Ayuntamiento. Al norte, el Hostal de los Reyes Católicos, obra cumbre del estilo plateresco que servía antiguamente de cobijo a los peregrinos. Al sur, el colegio de San Jerónimo, que pasó de ser un hospital de peregrinos a una residencia de jóvenes estudiantes sin recursos.
Más información en: http://www.santiagoturismo.com/
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Segundo día, Domingo
Viveiro - Luarca
Desayuno en El Transcantábrico, mientras llegamos a Ribadeo, es el último enclave de Galicia limítrofe con Asturias, donde desemboca el río Eo. De allí a Luarca, la Villa Blanca de la Costa Verde. Comida en Ribadeo. Cena y noche en Luarca.
Es la villa histórica de la provincia de Lugo por donde se inician rutas, estilos y costumbres que tanto ahora como antaño han ido conformando tanto el sentir como el ser gallegos.
A través de a Ponte dos Santos, con espléndidas vistas hacia la ría de Ribadeo, se produce el hermanamiento entre Asturias y Galicia.
Ribadeo es también la entrada de la Ruta de la Costa del Camino de Santiago que, desde la ermita de Santa Cruz, en Obe (lugar de celebración de la conocida Xira, el primer domingo de Agosto) se bifurca en dos ramales, uno hacia el Norte y otro hacia el interior.
Las playas de As Catedrais, Os Bloques, Os Castros y O Cargadeiro; el monumento al Gaitero en Santa Cruz; el Faro de la Isla Pancha; el aeródromo; la cetárea y puerto de Rinlo; el puerto comercial y el de Porcillán desde donde parte una embarcación que nos permite recorrer la ría contemplando los botes de vela latina o las villas asturianas de Castropol y Figueras, son otros de los múltiples atractivos de este municipio que al igual que sus vestigios históricos como la Diadema de Ribadeo o el Carnero Alado, el Fuerte de San Damián (1624), las iglesias de Santa María del Campo (antigua catedral, siglo XII), San Roque, Virgen del Camino, San Lázaro, el Convento de Santa Clara (con sus famosos dulces y pastas), la Torre de los Moreno o el Palacio de Ibáñez, Marqués de Sargadelos, y actualmente sede del Ayuntamiento, nos evocan la trascendencia histórica de este enclave.
Más información en: http://www.ribadeoturismo.com/
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Luarca, es la capital del concejo de Valdés, conocida como la Villa Blanca de la Costa Verde, tiene un gran puerto pesquero de los más destacados del occidente de Asturias.
En Luarca no nos podemos olvidar del ilustre Severo Ochoa natural de esta Villa, el cual fue galardonado en 1959 con el premio Nobel de Fisiología y Medicina. Fue siempre muy admirado. Los últimos años de su vida residió aquí en La Villa junto a su esposa Carmen, hoy reposan los dos juntos en el precioso cementerio de Luarca con sus vistas al mar.
En Luarca debemos de hacer mención entre otros al museo del Aula del mar en el cual están expuestos entre otras especies 8 calamares gigantes de hasta 13 m.
También son admirables de ver grandes construcciones como la Casa Guatemala o El Palacio de Los Marqueses de Ferrera, así como acogedoras playas.
Más información en: http://www.luarcaweb.com/
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Tercer día, Lunes
Luarca - Gijón
Ya en tierras del Principado, Oviedo, capital asturiana, la muestra más selecta de la gastronomía en un compendio increíble, como la ciudad, exponente de una relación de monumentos del prerrománico única. Luego Gijón, la otra ciudad asturiana por excelencia. Comida en Oviedo. Cena y noche en Gijón.
Las cuevas de La Lluera, la de Las Caldas, el abrigo de La Viña o el pico Berrubia han sido declarados Bienes de Interés Cultural (zonas arqueológicas), prueban la prehistórica presencia del hombre en tierras ovetenses.
La ciudad de Oviedo tuvo un principio. En el siglo VIII un presbítero llamado Máximo llega a la colina Ovetus en compañía de sus servidores y elige como retiro espiritual un lugar solitario, sin dueño y lleno de maleza. Posteriormente, ya junto con su tío, el abad Fromestano, y tras haber allanado y desbrozado el terreno, procede a la erección de un convento en honor a San Vicente, a partir del cual nace la ciudad de Oviedo el 25 de noviembre del año 761. La capital empezaría a dar sus primeros pasos a partir del asentamiento de colonos en torno a dicho monasterio. El rey Fruela I (757-768) ordenó construir, en las cercanías del convento, un templo bajo la advocación del Salvador y un palacio, en el que se refugiaba para descansar y donde vino al mundo su hijo Alfonso II, el Casto. Este monarca dispuso el traslado de la Corte de Cangas de Onís a Oviedo —que se afianza como tal en el año 794— y comienza a imprimirle personalidad urbana, contribuyendo a su engrandecimiento. Alfonso II (791-842) ordena la erección, sobre el lugar ocupado por la anterior, de una nueva basílica consagrada al Salvador y a los doce Apóstoles, punto de partida de la presente Catedral y sustituta de la que se había levantado por decisión de su padre.
Siguiendo el periplo histórico, hay que adentrarse en el s. XII para hacer referencia al obispo Pelayo, figura eclesiástica relevante, en cuyo tiempo de mandato se alumbró el Libro de los Testamentos, uno de los mejores exponentes de la pintura románica. También se llevan a cabo trabajos en la iglesia del Salvador y en lo que hoy se conoce como Cámara Santa.
La profunda religiosidad popular de estos años intensifica las peregrinaciones; y con ello va afianzándose un activo componente burgués que extiende sus tentáculos a los tres pilares básicos en que se apoya todo el empuje, toda la pujanza de la urbe: el comercio, la artesanía y el mercado.
Con el rey Alfonso IX, Oviedo asiste a la regularización del régimen municipal, y a otras medidas sin duda beneficiosas.
Con el transcurrir del s. XIV se hace evidente que la Catedral no tiene capacidad para acoger el gran número de peregrinos que la visitan movidos por la devoción y las indulgencias que se otorgaban. Por tanto, en el último cuarto de la centuria dan inicio las obras para la erección de una nueva capilla mayor; en el siglo XV continúan las mismas, aunque esta vez para la construcción de pórtico, naves y capillas. Pero lo cierto es que la Catedral siempre pasó por remodelaciones y ampliaciones.
En 1388 Oviedo se convierte en la capital del Principado.
Oviedo fue la primera de las capitales de provincia en declarar la guerra a Napoleón.
El 24 de septiembre de 1980 se asiste a la gestación de la Fundación Principado de Asturias, para la creación de los Premios Príncipe de Asturias instituidos en 1981, cuyo objetivo tiene ensalzar los valores humanos y científicos que sirvan para estrechar lazos entre todos los pueblos del mundo.
Más información en: http://www.oviedo.com/
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Para conocer los orígenes de Gijón hay que remontarse al menos 2500 años artrás. En la Campa Torres, enclave situado en el límite occidental del concejo de Gijón, se hallan los restos de un importante castro, habitado posiblemente por la gens astur de los cilúrnigos, nombre que responde a la principal actividad que desarrollaban, la calderería, como atestiguan la gran cantidad de piezas metálicas y los diversos hornos de fundición que se han encontrado.
A partir del siglo I d. de C. romanos y cilúrnigos habitaron la Campa, pero ya a lo largo de este siglo se produce un paulatino abandono del castro. El lugar elegido para el nuevo asentamiento fue la cercana península de Santa Catalina. Es en este punto donde comienza la historia del Gijón romano.
Gijón era un punto clave del norte de la península porque, por una parte, su situación central en la costa cantábrica la convertía en paso obligado en las rutas marítimas que se dirigían a la Galia y, por otra, porque aquí tenía su inicio un importante eje de comunicación norte-sur de la España romana, hoy conocido con el nombre Ruta de la Plata, cuyo fin estaba en Sevilla.
Alfonso X le concedió a Gijón la Carta Puebla en 1270, donde se recogía una serie de importantes atribuciones comerciales y administrativas, ampliadas y ratificadas por sucesivos reyes.
Solo cien años después Gijón se vio inmersa en las luchas dinásticas que conmovieron el reino de Castilla durante el siglo XIV.
Los Reyes Católicos le conceden en 1480 licencia para reconstruir su puerto. La obra, que convertiría a Gijón en el principal enclave marítimo de Asturias, se culminó en 1595.
Jovellanos fue un personaje muy importante en la historia de esta ciudad, fundó, en 1794, el Instituto Asturiano de Náutica y Mineralogía, destinado a la formación laboral; defiende vivamente la construcción de la carretera de Castilla a través del puerto de Pajares, lo que beneficiaba enormemente a Gijón; también impulsa el trazado de la carretera Carbonera, unión de la villa con los núcleos carboníferos del interior de la región, y, aunque nunca lo vería terminado, Jovellanos es uno de los primeros defensores de la construcción de un nuevo puerto. La ciudad dibujada por Jovellanos era una villa ilustrada, próspera y perfectamente urbanizada.
A partir de la década de 1920 se produce un auge demográfico imparable que convertirá a Gijón en la ciudad más poblada de Asturias.
Después de la Guerra Civil, siderurgia y astilleros dieron trabajo a miles de personas en una ciudad que volvió a ver su población multiplicada: si en 1940 se contabilizaban 72.000 habitantes, en 1970 había más de 200.000.
Hoy, vanguardistas propuestas arquitectónicas y escultóricas, nuevas plazas y zonas verdes y una incesante actividad cultural y lúdica hacen del Gijón actual una ciudad inquieta y viva que mira hacia el futuro con optimismo.
En el barrio de Cimadevilla se concentran un buen número de los monumentos locales como el Palacio de Revillagigedo, la Colegiata de San Juan Bautista y las capillas de La Soledad y Los Remedios. Al lado está última se encuentra la Casa Natal de Jovellanos, un palacio típicamente asturiano del siglo XV y actual Museo de Gijón. En la parta más alta de Cimadevilla y cara al mar Cantábrico podemos ver la monumental obra escultórica Elogio del Horizonte, levantada allí por el artista Eduardo Chillida en el año 1990.
Más información en: http://www.gijon.es/
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Cuarto día, Martes
Gijón - Llanes
la otra ciudad asturiana por excelencia. Comida en Oviedo. Cena y noche en Gijón. El Parque Nacional de los Picos de Europa, la ascensión al Lago Enol, el Santuario de Covadonga y por último, Cangas de Onís. Por la tarde llegaremos a Ribadesella y posteriormente Llanes Comida en Cangas de Onís. Cena y noche en Llanes.
Representa los ecosistemas ligados al Bosque Atlántico. Los Picos de Europa presentan la mayor formación caliza de la Europa Atlántica, con importantes procesos cársticos, simas que llegan a más de 1.000 m, erosión glaciar muy patente y presencia de lagos. Entre sus riscos habita el rebeco, en los tupidos bosques los corzos, lobos y presencia ocasional de algún oso. En el Parque habitan más de 100 especies de aves, entre las que destacan el pito negro y el urogallo, y entre las grandes rapaces el buitre leonado y el águila real. Pero aquí hay mucho más que paisaje, hay siglos de historia escritos en los pueblos, en los valles, en las iglesias, en las cabañas de los puertos y en sus caminos.
Ya en el Paleolítico Superior (entre 35.000 y 10.000 años de antigüedad), aparece en escena la especie humana. En este período la actividad principal era la caza. Su preferencia por los abrigos rocosos ha dado lugar a una gran cantidad de cuevas paleolíticas con presencia de este arte rupestre en la Península.
Entre los siglos II y I a.C. llegaron los pueblos Celtas. Siete siglos después (año 711), llegaron los árabes y de nuevo las peñas brindaron su protección a los astures. De esta forma, Don Pelayo, con un reducido ejército, consiguió vencer al ejército musulmán, entre aquellos bosques y macizos rocosos, en la famosa batalla de Covadonga (s. VIII). Se había iniciado un proceso que duraría más de 600 años y que se conoció como la Reconquista.
A lo largo de la Edad Media toman protagonismo las iglesias y monasterios, se fundan pequeños pueblos y se construyen caminos entorno a los Picos de Europa.
En 1995, las Cortes Generales aprueban la declaración del Parque Nacional de los Picos de Europa.
Más información en: http://reddeparquesnacionales.mma.es/parques/picos/index.htm
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La Santina es una imagen de María entrañada e inculturada en el pueblo asturiano por historia, por antigua tradición, por transmisión familiar, por experiencia religiosa personal. Arraigada profundamente en las gentes de esta tierra y constituye uno de los signos con más fuerza y poder de convocatoria de los que tiene Asturias.
El monte Auseva, la sorprendente abertura de la Cueva, el chorrón que cae debajo de ella, son producto final de una acción erosiva, que arranca desde hace millones de años. El manto vegetal que los cubre combina especies supervivientes de las glaciaciones cuaternarias con otras que han venido tras la mejora climática del Neolítico. Éste trae la agricultura, la domesticación de animales y, al final, los metales, que permitirán la acción humana sobre el medio, lo que explica muchos aspectos del paisaje actual.
Desde la venida a la Cueva de Nuestra Señora de Covadonga, hace más de mil trescientos años, las presiones agresivas del duro clima, quizá hayan obligado a cambiar las imágenes concretas en numerosas ocasiones.
Su figura ha sido tallada, encarnada, dorada y policromada sobre madera de roble. El tiempo de su confección es el siglo XVI. Sus medidas son 71, 4 cm de altura, incluyendo la peana. La anchura llega a 46 cm, y la profundidad a 21. El Niño actual ha sido colocado en el año 1704, sobre la mano izquierda de la Madre.
En su vestidura merece destacarse el manto que luce Nuestra Señora desde los hombros hasta los pies y cae en su parte posterior en ángulo hasta la base de la peana. Sus colores cambian según los tiempos litúrgicos. El manto normal es de color rojo púrpura, con una cenefa dorada. Se completa con el jubón, camisa de manga larga ceñida al talle, y la basquiña o falda con sencillas estampaciones de motivos florales.
Más información en: http://www.santuariodecovadonga.com/
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De la presencia del hombre en el concejo de Cangas de Onís, existe constancia desde el periodo Paleolítico, las excavaciones arqueológicas en las numerosas cuevas del Concejo nos dan una idea aproximada de sus formas de vida.
La romanización fue bastante intensa a pesar de que Astures y Cántabros se unieron para luchar contra Roma. Los romanos aseguraron su dominio construyendo una calzada que unía "Lucus Asturum" con Cantabria. El cristianismo llegó en los últimos años de la romanización.
El Reino de Asturias se origina después de la rebelión de los Astures y Cántabros, representados por el Rey Pelayo que vence a los musulmanes en la batalla de Covadonga (año 722) e iniciando la Reconquista. Su primera capital será Cangas de Onís.
A instancia del rey Felipe III comienza la transformación de Covadonga, pero tras un incendio en 1777 las pérdidas son catastróficas (joyas, imágenes, templo). Este hecho preocupa a Carlos III y este construye un nuevo templo, mejora las comunicaciones y fomenta la industria y artesanía, incidiendo de forma muy positiva en la vida del Concejo de Cangas de Onís.
En la segunda mitad del siglo XIX se mejoran las comunicaciones, se crea la Audiencia, es visitada por Isabel II y Alfonso XII, se crea la explotación minera de Buferrera y se construyen un tranvía de Arriondas a Cangas de Onís y la carretera de Covadonga a Los Lagos. Sin embargo tambien se produce el fenómeno de la emigración a América y cientos de cangueses van a Cuba. En esta época Cangas de Onís adquiere una gran importancia como centro judicial, comercial, militar e intelectual.
En 1908 se le concedió a la capital del concejo el título de ciudad a Cangas de Onís.
En el siglo XX Cangas de Onís centra sus objetivos en los fines turísticos, avalados tanto por sus valores culturales como paisajísticos. Es la época de creación de hoteles y refugios de montaña.
Más información en: http://www.cangasdeonis.com/
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Llanes fue un territorio ya poblado en la época prehistórica, los estudios confirman que la zona de la Llera, en las cercanías de Posada, fue el área de mayor densidad de población de Europa en el paleolítico. Prueba de ello son el gran número de cuevas localizadas en la zona y en cuyo interior se encontraron numerosos vestigios que avalan esta afirmación.
En pleno siglo XII las comarcas llaniscas formaban una entidad administrativa perfectamente articulada, llamada Aguilar, organizada en torno al Castillo de Soberrón, tan antiguo seguramente, como el de Aguilar, y situado en el Picu Castiellu de Soberrón (374 m. de altura), del que todavía quedan vestigios arqueológicos, se trataba de un torreón de planta circular y mampostería de unos 8 metros de diámetro.
La Villa de Llanes, antigua Puebla de Aguilar, consigue a comienzos del S. XIII el Fuero de Alfonso IX que la sitúa bajo la protección del reino. Tras el Fuero comienza la construcción de las Murallas y la Torre, cuya principal misión era defender la Villa de los ataques de aquellas familias nobles que pretendían recuperar el dominio sobre ella. En el S. XIII se comienza también la construcción de la Iglesia de Santa María del Conceyu (actual Basílica), que costeó el pueblo de Llanes; por ello la iglesia de Llanes es uno de los pocos casos que existen en el que la propiedad corresponde aún hoy en día al pueblo de Llanes, y no al clero como es lo habitual.
Desde el S. XIII y hasta el S.XVIII la vida económica de Llanes se centró en el comercio y la pesca, llegando a ser uno de los puertos más importantes del Norte peninsular, sobre todo gracias a la pesca de la Ballena, actividad que generó un gran desarrollo económico y social; las importaciones de sal, cereales, vino, paños y artículos manufacturados; y la exportación de salazones, madera y más tarde textiles.
En el siglo XIX los llaniscos se vieron obligados a emigrar a tierras sudamericanas en busca de fortuna, primero a Cuba, Méjico y Argentina, y después a Venezuela, esta emigración continuó hasta bien entrado el S.XX. Tras conseguir fortuna, "los Indianos", regresaban a su tierra para levantar grandes Casonas (las Casonas de los Indianos), donde gustaban de regresar cada verano con sus familias. Pero la riqueza que generaron no alcanzó solamente a sus familias, el apego que sentían por su tierra hizo que costearan la creación de escuelas, depósitos, lavaderos y fuentes de agua potable, alumbrados públicos, hospitales y todo tipo de infraestructuras que contribuyeron a revitalizar el desarrollo social, económico y cultural del Concejo. Los lazos entre Llanes y los descendientes de aquellos indianos se conservan aún hoy en día, y es habitual que cada verano regresen a la tierra de sus antepasados. Es raro el llanisco que actualmente no tenga familiares en alguno, o incluso varios, países sudamericanos.
Más información en: http://www.llanes.com/
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Quinto día, Miércoles
Llanes - Cabezón de la Sal
Hacia Unquera, adentrándonos en tierras cántabras. A través del desfiladero de La Hermida llegaremos al Santuario de Santo Toribio de Liébana y a Potes. Comida. De nuevo en Unquera el tren nos llevará hasta San Vicente de la Barquera. Visita de esta villa marinera. Y luego a Cabezón de la Sal. Cena y noche en Cabezón de la Sal.
Situada en la costa occidental de Cantabria San Vicente de la Barquera es un municipio que en sus apenas 41 kms cuadrados aúna todos los valores y atractivos de la España Verde: un destacado patrimonio monumental, gran importancia histórica, un excepcional medio natural, una reconocida gastronomía y una profunda tradición popular que se refleja en sus diversas manifestaciones festivas y artísticas.
Su puerto pesquero, sobre el que ha girado el desarrollo de esta villa continúa siendo uno de los más importantes de la región. El turismo y los servicios son en la actualidad la principal actividad económica del municipio, conformando una amplia y atractiva oferta para los visitantes.
San Vicente de la Barquera se encuentra en pleno corazón del Parque Natural de Oyambre, un espacio natural protegido de gran valor ecológico integrado por rías, acantilados, playas, dunas praderías y bosques que albergan una fauna y flora de gran importancia.
Estos valores naturales han permanecido prácticamente invariables a lo largo de la historia en la que San Vicente de la Barquera ha sido protagonista ya desde la época romana. Sin embargo la villa vivió su mayor esplendor durante la edad media, tras la concesión del fuero por Alfonso VIII, época en la que sus hombres protagonizaron importantes gestas marineras en la reconquista de ciudades andaluzas o en las expediciones a Terranova.
San Vicente de la Barquera fue un importante paso del Camino de Santiago en la ruta costera. Fruto de ese pasado la villa y sus pueblos cuentan con un destacado patrimonio monumental declarado como Conjunto Histórico Artístico.
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El origen de su denominación se remonta a los tiempos de la invasión romana, su nombre es precisamente Cabezón, una medida romana, que dicho imperio utilizaba para la compra y venta de la sal. Posteriormente, al nombre de Cabezón se le dio el apellido de la Sal, por ser esta su principal riqueza. Además de la Conquista e invasión de los romanos y los galos, también los moros se apoderaron de sus tierras, aunque en este caso, fue rescatada por Don Alfonso el Casto, intervienen además Pedro I de Castilla (en el 914) y su hermano Enrique II.
Más adelante, en el año 1497, los Reyes Católicos, muy agradecidos por la cooperación terrestre y marítima recibida de los cántabros en la toma de Málaga y Granada, dieron a Cabezón de la Sal, el título de "Villa de Fuero Real", privilegio que fue confirmado más tarde por el Rey Felipe V.
Pero Cabezón de la Sal no solamente será una Villa, sino también un distrito "alfoz", "territorio", "aldea" o "valle", según se documenta ya en el 817, y perdura hasta la época constitucional. El principal interés histórico viene dado, como ya se ha reflejado anteriormente, por la explotación de los pozos de sal, en Cabezón, en Vernejo y Carrejo, que con las desembocaduras del Besaya y Pas, eran los núcleos salineros principales de Cantabria.
El patrimonio de la Villa de Cabezón de la Sal viene definido especialmente por las casonas blasonadas, como el palacio de "la Bodega", levantado a fines del siglo XVIII y propio del linaje de los Cevallos.
El patrimonio eclesiástico a destacar es su iglesia, dedicada a "San Martín", de estilo barroco montañés y la ermita acogida a la advocación de "San Roque". Además podemos encontrar palacetes, de influencia inglesa y francesa de finales del siglo XIX.
Más información en: http://www.cabezondelasal.net/
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Sexto día, Jueves
Cabezón de la Sal - Santander
Por la mañana, visitaremos Santillana del Mar. Ciudad medieval con su colegiata románica, visitaremos también la Neocueva y el Museo de Altamira. Posteriormente en tren llegaremos hasta Santander, , la ciudad serena que aúna adjetivos como belleza, fascinación, encanto…, Y el casino. Vale la pena sólo contemplar el edificio, impuesto en el Sardinero como un regalo. Comida en Santillana del Mar. Cena y noche en Santander.
En la costa occidental de Cantabria se encuentran dos de los más preciados tesoros culturales de cuantos puedan encontrarse en esta región: Santillana del Mar y las cuevas de Altamira. Es un museo vivo de una villa medieval desarrollada entorno a la colegiata de Santa Juliana, aunque la mayoría de sus caseríos corresponden a las diversas aportaciones arquitectónicas de los siglos XIV al XVIII. El conjunto histórico-artístico de Santillana no se puede visitar más que a pie.
Algunos de los edificios más representativos de Santillana del Mar son: la casona de los Barreda-Bracho del siglo XVIII (hoy parador de Gil Blas); las casas Del Águila y La Parra; el Ayuntamiento; la Torre de Don Borja, levantada a finales del siglo XIV y que es una de las edificaciones más nobles de Santillana, la Torre del Merino del siglo XIV, que es el edificio más antiguo. Al final de la calle del Cantón se ubica la Colegiata, el monumento religioso más importante del románico en Cantabria.
A dos kilómetros de Santillana se encuentra otro gran tesoro artístico de Cantabria: las cuevas de Altamira, universalmente reconocidas. Descubiertas en 1879 por Marcelino Sanz de Sautuola y su hija María, han sido declaradas por la UNESCO patrimonio de la humanidad. La cueva, de unos 300 metros de longitud, contiene unos 150 grabados, expresión artística del hombre del paleolítico. Las pinturas son policromas a base de pigmentos naturales que se han conservado desde la edad cuaternaria; destacan las figuras de bisontes y ciervos.
Más información en: http://www.santillana-del-mar.com/
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En las Edades Media y Moderna era una villa enormemente marinera y pescadora. El siglo XVIII fue fundamental para el desarrollo de Santander: en 1754 su iglesia colegiata pasa a ser catedral, y un año después, la villa recibe de Fernando VI el título de ciudad. Santander se convertirá pronto en el principal núcleo urbano de la provincia de Cantabria. Con el paso del tiempo, ha ido creciendo en torno a su bella bahía.
Santander es hoy una ciudad con una gran tradición y actividad cultural; las inquietudes de décadas anteriores han ido cristalizando en este siglo en hechos concretos, como la Biblioteca Menéndez Pelayo, la Casa de Salud de Valdecilla, la creación de la UIMP o la existencia del Festival Internacional de Santander, pilares básicos en este siglo XX, que han proporcionado relevancia y proyección internacional.
Ciudad tranquila, enclavada en una zona de valiosos recursos naturales y con una vida social y cultural de gran tradición y dinamismo.
La generosidad de la naturaleza y la previsión de los santanderinos han dotado a la ciudad de numerosos parques y espacios verdes, que contribuyen a hacer más habitable el espacio urbano, y de playas de finísimas arenas, y verdes campos que envuelven la ciudad.
Más información en: http://www.turismodecantabria.com/
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Santoña es una de las más antiguas Villas Marineras de Cantabria con deliciosos parajes naturales.
La protección de la gran montaña caliza frente a los embates del Cantábrico y de los vientos fríos convirtió desde el primer momento a Santoña en un emplazamiento idóneo para las actividades vinculadas al mar, tanto civiles como militares.
De su rica historia artesanal, pesquera y naval dan testimonio los muchos rincones que el visitante puede disfrutar.
Herencia de la importancia histórica de Santoña como plaza destacada para la defensa costera son sus tres fortificaciones: el Fuerte de San Martín, al final del Pasaje o paseo marítimo; el Fuerte de San Carlos, más próximo a la bocana de la bahía; y el Fuerte del Mazo o "de Napoleón", ubicado en el Buciero y que ofrece unas vistas magníficas de todo el territorio.
Asimismo, la trascendencia del lugar viene señalada por dos faros de indudable encanto: el del Pescador y el del Caballo, junto a la hermosas playas, este último con un vertiginoso acceso de casi 800 escalones de piedra.
Al estar rodeada de monte, marisma y ría, Santoña es prácticamente una isla en tierra firme. Esta característica geográfica ha servido para dotar a Santoña de una fuerte personalidad, apreciable en el carácter intenso de sus gentes y en el arraigo popular de sus tradiciones.
Destaca la Iglesia de Santa María del Puerto, del siglo XIII, es un edificio protogótico o de transición. La iglesia guarda en su interior una de las obras pictóricas flamencas más notables de España: el retablo de San Bartolomé.
Más información en: http://www.turismosantona.es/
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Laredo se encuentra enclavada en un lugar privilegiado de la costa oriental de Cantabria. Rodeada de montes y del Mar Cantábrico, su localización le permite disfrutar de arenales de gran belleza y calidad y de espacios naturales protegidos. En su casco urbano, se encuentra la playa de mayor extensión de todo el litoral cántabro (más de cuatro kilómetros de extensión) y parte del municipio se encuentra dentro del Parque Natural de las Marismas de Santoña, Noja y Joyel.
La preponderancia histórica de Laredo, que se mantiene durante los siglos XIII y XVII en toda la costa cantábrica, está reflejada en su estructura urbana y especialmente en la zona que comprende la llamada “puebla vieja” formada por seis calles/rúas, todas situadas al pie de la Iglesia de Santa María de la Asunción (estilo gótico). Este conjunto arquitectónico alberga un valioso tesoro artístico en retablos, sepulcros, tallas y pinturas.
En este sector las casonas y palacios, las torres, iglesias y conventos forman un valioso conjunto. Así la Casa de Zarauz, del siglo XVIII de nobles materiales y solemnes escudos; la de los Peregrines, bellísima pieza arquitectónica popular; la de los Villota de mediados del siglo XVI, con precioso claustro de tipo herreriano, escueto y limpio; y otras muchas más, como la de Hernando de Alvarado, la de los Gutiérrez Rada, la de la familia de la Hoz, la de Diego Cacho y las Iglesias de San Francisco “actual convento de MM. Trinitarias” del siglo XVI; la románica Santa Catalina, que fue monasterio de benedictinos, y como culminación de una época gloriosa y viva de Laredo la parroquia de Santa Maria de la Asunción, bellísima edificación gótica del siglo XIII. Destacable es la línea de murallas con el torreón alzado detrás del convento de San Francisco, y la puerta de Santa María, puerta del Merenillo o San Marcial, o el arco de de la puerta de San Lorenzo, conocida como puerta de Bilbao, y el edificio del Ayuntamiento, del siglo XVII, notable ejemplo de arquitectura de Corporaciones, compuesto de dos pisos con arcos de piedra de sillería.
Más información en: http://www.laredo.es/turismo/
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Séptimo día, Viernes Mercadillo - San Sebastián
El Transcantábrico cubrirá el camino entre Santander y Bilbao, con visita al museo de arte moderno Guggenheim y su casco antiguo. Comida a bordo del tren. Por la tarde llegaremos a la costa Guipuzcoana, Zarautz y Guetaria para llegar a San Sebastián.
San Sebastián es una ciudad abierta al mar y considerada por muchos la capital turística de Euskadi. Posee una de las bahías más bellas del mundo, la de La Concha, y tres playas urbanas (La Concha, Zurriola y Ondarreta). San Sebastián está rodeada de montes y miradores (Igeldo, Urgull, Ulia y la Isla de Santa Clara) y vertebrada por el río Urumea.
El centro de la ciudad, que alberga edificios tan característicos como el Teatro Victoria Eugenia, el Hotel María Cristina, la Casa Consistorial o la catedral del Buen Pastor, ha mantenido, a lo largo de los años, su aura romántica. No en vano, San Sebastián fue un lugar muy frecuentado por la aristocracia europea durante la Belle Epoque. Los edificios antiguos conviven con nuevas y modernas propuestas arquitectónicas, como el centro Kursaal, diseñado por Rafael Moneo o el célebre Peine del Viento de Chillida, icono muy ligado a San Sebastián.
La Parte Vieja es el corazón de la ciudad, reúne numerosos edificios emblemáticos (la basílica de Santa María del Coro, por ejemplo) y es ideal para degustar la prestigiosa gastronomía y los deliciosos pintxos donostiarras. No podemos olvidar que ésta es la urbe con más estrellas Michelín por metro cuadrado del mundo. Las mejores materias primas pueblan los mercados tradicionales.
Los que les guste caminar pueden recorrer tanto a pie como a bicicleta los parques y jardines de San Sebastián, además de disfrutar de paseos marítimos (del Peine del Viento al Kursaal) en contacto con la naturaleza.
San Sebasti´n cuenta además con una importante oferta comercial y de ocio, siendo la intensa vida cultural una de sus principales bazas. Rutilantes estrellas acuden cada año al Festival Internacional de Cine, para deleite de los avispados caza-autógrafos. También los museos (San Telmo, el Naval, el Aquarium, el Kutxaespacio de la Ciencia o el Chillida-Leku, en la vecina Hernani) constituyen otros de los atractivos de San Sebastián.
San Sebastián es una ciudad cosmopolita, que se caracteriza por su elegancia y su continua interacción con el mar.
Más información en: http://www.sansebastianturismo.com/
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Los orígenes de Bilbao no han podido ser determinados con exactitud, pero ya existía una población asentada en ambas márgenes de la ría del Nervión que había alcanzado un importante desarrollo antes de su constitución como Villa. Fue Don Diego López de Haro V, señor de Bizkaia, quién en 1300 le concedió el título a la ciudad debido a su significativa relevancia como núcleo comercial y marinero en la época.
La singular ubicación de la Villa le permitió seguir creciendo. Los intercambios comerciales también favorecían el enriquecimiento cultural de la ciudad, impulsado igualmente por los peregrinos que llegaban a Bilbao camino de Santiago de Compostela. A lo largo de los siglos XV y XVI Bilbao consolidó su posición comercial, convirtiéndose en el núcleo económico más importante del Señorío de Bizkaia.
El siglo XVIII dio un nuevo impulso a la Villa, buscando nuevos espacios para su creciente número de habitantes. Sin embargo, fue el siglo XIX el que transformaría definitivamente la ciudad. Bilbao experimentó un desarrollo sin precedentes, basado en la explotación de las cercanas zonas mineras, que contribuyó a potenciar el comercio marítimo y la actividad portuaria
Mientras tanto, el ferrocarril llega a Bilbao y la Villa refuerza su importancia como centro económico y financiero.
Después de años de incertidumbre económica, Bilbao recupera su dinamismo al convertirse en una ciudad de servicios, volcada en su regeneración medioambiental y urbana. Liberada de los antiguos terrenos industriales, la Villa afronta una nueva transformación espacial, que la ha convertido en una ciudad cada vez más atractiva para sus visitantes. El impresionante Museo Guggenheim o el Palacio Euskalduna de Congresos y de la Música se han convertido en los grandes referentes de la nueva vocación de Bilbao, que continúa recuperando numerosos espacios para el disfrute de los ciudadanos.
Entre las zonas de interés para visitar destacamos: el Casco Viejo Medieval, el Casco Viejo Moderno, Mercado de la Ribera, Puente e Iglesia de la Merced, Catedral de Santiago, Iglesia de San Antón... Además del famoso Museo Guggenheim.
Más información en: http://www.bilbao.net/bilbaoturismo/
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Octavo día, Sábado:
San Sebastián
San Sebastián, ciudad fascinante de un atractivo inusual para visitar. Si el viajero ha tomado este itinerario, finalizará aquí su viaje. Será un broche de oro. Si por el contrario lo inicia aquí, será un comienzo excepcional.
Fin de viaje en San Sebastián.
El viaje incluye:
- Siete noches de alojamiento en compartimento suite a bordo.
- Siete cenas y siete comidas con gastronomía típica (incluye vinos, café y licores) en restaurantes previamente seleccionados por su contrastada calidad.
- Siete desayunos, con buffet libre.
- Música y fiestas en el coche pub.
- Excursiones programadas, con entradas a museos, catedrales, claustros, etc.
- Autocar de lujo que acompaña al tren en todo su recorrido.
- Prensa diaria y revistas.
- Servicio de seguridad permanente.
- Guía multilingüe durante todo el recorrido.
Punto de encuentro y hora de presentación
Salidas desde Santiago de Compostela
Parador Nacional de Los Reyes Católicos, 12:00 horas
Plaza del Obradoiro, 1
Teléfono: +34 981582200
Salidas Temporada Regular 2010
Salidas desde Santiago de Compostela a San Sebastián
Mayo: 1, 15 y 29 /
Junio: 12 y 26 /
Julio: 10 y 24
Agosto: 7 y 21 /
Septiembre: 4 y 18 /
Octubre: 2 y 16
| Precios por persona (2010) |
(IVA Incluido) |
| Precio de la Suite Doble (por persona): |
2.600 euros |
| Precio de la Suite Individual: |
3.500 euros |
Suplemento 3ª persona
(niño menor 12 años)
en Suite triple: |
1.300 euros |
| Precio Suite Privilege (2 personas): |
6.000 euros |
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